Desde esta orilla

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La cándida Ofelia flota como un gran lirio, dice Rimbaud. Su locura propaga una canción por el aire nocturno. Esa canción recuerda a Orfeo y la música en el Inframundo: mira que no ha vuelto ninguno de los que ha marchado. El agua es el ataúd de Ofelia. El agua es el símbolo de los suicidas enamorados. El enamorado arde en deseo. El que desea se arroja (trastornado por la desesperación) al agua, como Butes al escuchar el canto de las sirenas. Ulises se ata al mástil, el mástil, simbólicamente. El deseo de Aschenbach muere ahogado: Tadzio se dirigió en diagonal hacia el mar. Y como otras tantas veces se dispuso a seguirlo. La gitana del Romance sonámbulo de Lorca se mece sobre el rostro del aljibe. Virginia se coloca piedras en las bolsas y mientras algunos se sumergen hasta la muerte, Venus nace de la espuma.

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