Agotamiento

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Decía Javier Marías que no había que agotarse, que cuando sobrevenía el agotamiento, era ahí cuando más había que seguir pensando; ir hacia todas las posibilidades. A esto mencionaba que cuando se ha imaginado, ha sucedido y que entonces no hay ninguna sorpresa en lo que sucede. La imaginación funciona también como anticipación. Una de las cosas que más me gusta de las películas de Wong Kar-wai son sus personajes, el mundo interior de éstos. En sus películas hay poca acción porque su mundo interior es tan intenso que los paraliza. Con frecuencia, como en 2046, los personajes están condicionados por el pasado y por sus miedos, a ratos también por el entorno. Cuando la gente tenía secretos que no quería compartir, subía a una montaña, elegía un árbol y dentro de un agujero decía su secreto. Después lo cubría con barro para que estuviera a salvo. Kar-wai siempre dejará mucho a la sombra; veremos el árbol, pero no el secreto dentro de él. Podremos apenas imaginarlo por los indicios que nos den las pocas acciones de los personajes, que hablan poco de su mundo interior.

En 2046, el tren es el tiempo y el 2046 es el pasado: todo mundo quiere ir al 2046 a recuperar sus recuerdos perdidos. En varias de sus películas también los personajes realizan viajes o planean viajes en conjunto y al final los realizan en solitario. Se enamoran de forma obsesiva y esperan por años, regresan a los sitios a buscar a un otro que ya no está más ahí. Otra frase que ayuda a entender las películas de Kar-wai es aquella que aparece en 2046 también: el amor es una cuestión de tiempo, no vale encontrar a la persona indicada si no es el momento adecuado. En Fallen Angels y en In the Mood for Love veremos también desfases temporales en historias amorosas como parte de la trama.

Hace algunos años me dediqué sólo a leer novelas de Javier Marías y a ver películas de Kar-wai y reconocí por qué me gustaban: los personajes se repetían o la siguiente novela o película explicaba las acciones del personaje, es decir, explicaban su pasado y con ello se dejaba ver el porqué de sus acciones. Su pasado estaba en el libro o en la película anterior y entonces poco a poco se iban develando a través de éste sus rasgos de carácter y se podía especular con respecto a cómo reaccionaría en la nueva aventura. Me parece que lo común entre estos dos es que ambos son perfeccionistas y así siento que cada una de sus historias tiene en esencia el mismo fondo y van experimentando con la forma aunque muy poco y con ligeras variantes.

Creo que esa idea de agotarlo todo está en los obsesivos y en los perfeccionistas. Está en obras donde vemos más de lo mismo siempre, pero es porque esa persona sigue explorando aquello que le apasiona. No recuerdo el número de veces que he visto 2046 sin aburrirme de ella porque cada que la veo descubro un objeto nuevo a interpretar en una escena o un gesto que había pasado por alto cuando uno de los personajes se encuentra con el otro. A veces me agoto en esta tarea de repetir las películas, los libros y las canciones que me gustan, pero la mayor parte del tiempo lo gozo y me rehuso a abandonar lo que me apasiona cuando comienza abrumarme el agotamiento.

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