Dos poemas

Dos poemas que escribí a los 19 años.

Fotografía

Diez viriles miembros enardecidos
desfallecen a espasmos, pausados espasmos;
se abaten en el calor de las venas
humedecidas por el beso de la sangre.

Orgía fálica de entroncadas, débiles
ramas que el placer encorva y yergue,
sobre el oleoso encaje de lino envolvente.

Mástiles de mármol que a un serpentino
compás, disipan en el aire lúbricas
figuras forjadas a vapor de carne.

El sendero esta noche es imaginable:
el noble viajero al portal de Circe
se ha detenido para saciar su hambre.

 

*

 

Poema de la desesperanza

Afán inútil es seguir en embate
sin aliento ya, dulce esperanza mía
acaudalado el tiempo marchita y deshoja.

Y acaso él, suave luz, falsa alegría,
de amor no conoce celo ni congoja.
Mientras a mí el esperar doliente me arroja
bajo el triste astro que morir hace el día.

Antes que tu nombre bendito maldiga
pedir quiero a ti, helada fuente de agonía
apagues ya de una vez esta llama sombría
que en afanes vanos mi vida prodiga.

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