Maternidad

Puede ser otra, y no tú,
quien viaje de un tiempo a otro tiempo,
desde ti a otro sitio.

Eres dos a la vez.
Lates dos veces, dos corazones.
La piel se inflama y se expande
como un universo.
Tu cuerpo da forma a un dios
que lo habita desde dentro,
que va creándose a sí mismo
con su sangre y tu carne.
Eres una fábrica de piel y huesos.

Miro mi vientre,
una herida que duele
y sangra cuando recuerda
su desuso y el uso primigenio.

Hay algo en ti que tiene vida propia
que es luz que da luz, casa y habitante,
cajón y ropa, párpado y ojo.

Hay algo en mí que tiene voluntad propia,
que se niega a desdoblarse,
a cargar con el equipaje
de otra vida;
a latir y a respirar dos veces,
a convertir el agua en sangre,
el pan en carne;
a fabricar corazones y huesos.

Algo que se niega a sí mismo.

Publicado en Este País.

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