Espera

1

Desde siempre
espera
la sombra del otro,
el residuo.

Piedra
para las piedras,
para alguien,
para nadie.

Desde siempre
ha estado ahí.

2

Más allá de la voz,
lejos de sí,
una música.

Muy lejos de mí,
la perfección;
muy lejos, del otro lado.

3

Bajo tu cuerpo
soy un simio
demasiado humano.

Un grito
me desdobla.

Aunque nos estrechemos,
no destruimos nada.

4

Su voz
para restituir
lo que desaparece,
como todos los caminos.

5

Tu rostro
es mi miedo,
mi única oscuridad.

Me mantiene en vigilia.
Es la prueba del límite.

6

Más que un cuerpo,
es un ojo, un oído.

7

Duermen solos.

Aun si están
en un bosque,
en un hotel,
en un mar.

Hablan una sola lengua
que los acerca
el uno al otro.

8

Se oye
el regreso.
Se oye
el futuro.

El viento apila las nubes.

9

No tengo una respuesta.
El sentido es aproximarse.

10

Él está afuera,
lo más cerca posible.

Contra todos,
fundamos una lengua.

Él respira,
sigue siendo un desconocido.

11

La música subsiste.
Pocas cosas se destruyen.

Piensa en el rugido
de las moscas.

12

Duermo,
dormiremos,
como una voz quebrada.

13

El pasado es lo que dura
el cuerpo,
su doble,
tu risa
al extremo de tus dientes.

14

La grieta es una sola rama,
poco importa dónde,
se desmorona el pájaro.

15

Lo que callo, me libera;
habla de mis lazos,
de que nada me pertenece.

Tú me entiendes.

16

Me esperas porque estoy viva.
¿Golpearás la puerta?
La casa está en orden.

17

Mi cuerpo lucha
entre mis vestidos, hay una astilla.

18

Deseas verme
nacer, permanecer.

Mi amor es atroz,
un reflejo que desconcierta.

Te oprime.
Crece contra ti.

Ocupa un lugar
entre los vivos.

19

Hay ceniza en nuestros pies,
la piedra nos hiere
como un taladro estrepitoso.

Quiere que nos desgarremos,
que haya brasas al interior
de nuestros huesos.

La repetición de un golpe
crea la cima de las dunas.

20

Te oigo venir
con el paso devastado
que anuncia la lechuza.

Voy llenando mi boca
de saliva,
de sed
hasta ahogarme.

21

Van a perderse
nuestras voces, deja
que el viaje nos borre.

No regresaremos
ni por las infiltraciones
del muro, ni el cristal.

En nuestros orígenes
está la guerra.

 

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