Sala de espera

a Miguel

 

Dolzicam®

Con un grumo de gel en el índice
comienzo a acariciar la cara
de mi hermano;
con movimientos concéntricos
humedezco el lado derecho
de su frente, los pliegues
de la suela marcada en su sien.
Bajo a la protuberancia
en su mejilla (crecida como un globo)
y al rodear el contorno de su ojo,
apenas abierto y derramado,
examino la huella
hincada en su nariz.
Busco sus rasgos
en las secuelas de los golpes,
en esa mitad monstruosa
que le desdibuja el rostro.
Sigo por el mentón,
cubro la barba, el labio roto
y a pesar de las heridas,
hay una forma esencial
que permanece, lo reconozco.

 


Dos poemas publicados en 3 pies. 

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