Escondidillas

Sabemos qué había
debajo de la cama,
pero nos fue concedido
recordar los juegos
para olvidar los monstruos;
y con sabiduría la memoria
borra detalles de la infancia.

Si escuchaba la puerta
parpadeando por la fuerza
con que se abrió de golpe,
era hora de esconderme
y repasar las posibilidades
y las sumas de los números
hasta que cesara el ruido.

Todavía ahora, si me esfuerzo,
recuerdo mis viejos escondites:
huecos y espacios en los muebles,
manteles, cortinas y las mesas.

Los de entonces eran otros
monstruos, pero no por eso
____________ más pequeños.

A esto juega quien advierte
en cada sonido una alarma:
aquel que mejor escucha
se siente siempre amenazado.

Así es el miedo, habita debajo
de las cosas, estalla a lo lejos,
llega nítido a nuestros oídos
y, con fortuna, deja de acecharte
________________si no lo tocas.

A esto juegan los insectos
que al saberse diminutos
viven debajo de las piedras,

e imitarlos: pegar a la tierra
el pecho y cubrir la cabeza,
inicia aun a los más salvajes
en la supervivencia.

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