Estos poemas no curarán el cáncer

Liberoamérica

Cocina

Crecí en la cocina de una casa
donde los hombres eran figuras,
dioses ausentes, voces, tiranos
cuyas leyes nos hacían dóciles.

Pero para mí Dios nunca fue
un padre, fue una madre.
O muchas; murieron para salvar.

Entre las ollas y la leña
recibí la bendición del fuego,
y sin embargo odié
limpiar la carne y las verduras.

Abandoné a esos dioses
misericordiosos y a los ausentes
dije: no quiero un Dios
que me obligue a hincarme
al imaginar su presencia.

El Dios que conozco habita
entre los fogones y aun
si mi fe permanece intacta,
ya casi nunca visito su iglesia.

*

Oxígeno

Algo había en el fuego que sedaba su ánimo. Era la seguridad de que al iniciarlo se había vencido un día más al hambre y la costumbre de liberar la rabia haciendo arder los leños hasta la ceniza. Prometeo lo robó para ti, dije…

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