Quinta de forros: Patricia Arredondo, reconciliar la vergüenza.

Liberoamérica

¿Cómo se comienza a escribir poesía en terreno baldío? A los catorce años Patricia se propuso responder un largo poema que su novio le había regalado. Y el carácter empecinado que tiene la llevó a asistir a un taller de poesía que se impartía en su escuela, justo en el cuarto donde se guarda el mobiliario viejo; una caja de lámina. El amor chicloso de la pubertad fue el detonante; el taller raquítico, el invernadero donde comenzó a probar suerte con las palabras. Con anterioridad, ya se había acercado a los libros por la insistencia de su madre —una mujer de profesión anfibia que estudió para ser secretaria y para ser médico, pero que sólo pudo dedicarse a la primera—, sin embargo le fue difícil comenzar a coleccionar ejemplares propios. En Tlalnepantla, su lugar de origen, no había tantas librerías. De hecho, su primer botín fue un libro con poemas…

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