Víbora de la mar

Seis hombres cargan
un féretro, y el cadáver
debe estar alzando los pies,
como lo hace el novio
en la boda para equilibrarse
cuando lo lanzan al aire
en señal de triunfo. Yo
nunca he sentido un peso
así sobre mis hombros,
así que canto y lloro
para aligerar su carga,
imaginando a la madre
que meció ese cuerpo recién
nacido junto a su pecho.
Así funciona la dualidad,
pienso: una mujer te da
a luz mientras los hombres
te devuelven a la oscuridad.

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