Milagro

Prensaba tres naranjas por mitades
cuando la fuerza me pareció un milagro.

Hace unos días mi mano pendía de una aguja,
que inyectaba medicamento directo a mi sangre.

Todo a mi alrededor se movía, excepto yo,
que miraba gotear el suero desde su nube.

Otro contenedor se vaciaba en mi cuerpo,
como lo hizo luego el jugo del gajo al vaso.

La arena de los relojes no siempre es arena,
pero nosotros casi siempre seremos agua.

De nuestro cadáver lo que nutre a la tierra
es ese 65% al que le restan si lo embalsaman.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close