Sorda

El amor no era
sino un acto de escucha.

Pero el oído también se cansa.

No tiene sentido separarnos
cuando vas a seguirme oyendo
,
sonaba a amenaza.

Para entonces yo me había quedado
sorda por el volumen.

Lo que oí después de irme
fue un pitido, igual
al que se oye
cuando se acaba
la programación de la tele
en la madrugada.

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